Libro de historias de familia para la siguiente generación

Recientemente, estaba viendo la tele con mi nieto, Giovanni, cuando de la nada él me pide, “Abuela, ¿usabas lentes cuando eras una niña?”

“No, no, mijo,” sacudí mi cabeza y me reí.

Lo que realmente estaba haciendo Giovanni estaba tratando de imaginarme en un momento cuando no usaba lentes, porque eso es todo lo que él ha visto.

No mucho antes de eso, no sé cómo surgió el tema, pero le dije Giovanni la historia sobre la noche cuando él nació. Mi mamá me cuenta la historia sobre el día que nací yo cada año para mi cumpleaños. Es algo que he llegado a esperar y apreciar.

“Fue un frío día de noviembre. Estaba nevando, y el doctor dijo a tu papá que sólo una de nosotros sobreviviría en este nacimiento” mamá dice siempre en un tono dramático, suspenso cada año. Nunca me canso de escuchar la historia.

Las historias que han compartido nuestros padres con nosotros y las que compartiremos con nuestros hijos y nietos, se convierten en los libros de una historia para nuestra próxima generación. Pero no sólo las historias. A veces también es las fotos.

Último día de Memorial Day, compartí la historia de mi infancia cuando el hombre en la pared- vestido con traje militar, con un pabellón cubierto en el fondo – a menudo penetrado en mi conciencia cuando estaba creciendo. Tenía una mirada tan seria en sus ojos, como si estuviera tratando de decirme algo.

Ese hombre era mi abuelo materno, Santiago Salazar, quien fue asesinado en la segunda guerra mundial. Nunca le conocí, sin embargo, en muchos sentidos, me sentía como que si lo conocí.

Recientemente escuché una entrevista grabada con el famoso nuevo México escritor Rudolfo Anaya, referido al menudo como el padre de la literatura chicana. De todos modos, en esta entrevista realizada por el Fondo Nacional de las artes, Anaya relés refleja con un retrato en su pared que le hablo. Era un retrato de una mujer con un chal, vestida de negro.

Según Anaya, estuvo tarde una noche escribiendo cuando le dijo la mujer en el rayo de retrato, preguntándole lo que estaba haciendo.

“Yo estoy tratando de escribir sobre mi infancia,” Anaya explicó en este encuentro extraño.

“Bueno… nunca lo agarraras correcto hasta que me pongas adentro,” Anaya dijo que el retrato le dijo.

Y dije, bueno, ¿quién eres?”

¡Y ella dijo, Ultima!

Ultima es el personaje central en Anaya novela-dado movie de vuelta, “Bless me, Ultima.” En su novela, ella es una curandera, que muchos la acusan de ser una bruja.

Cuando estaba preparando una lección de escritura en la caracterización de mi high school, clases de inglés recientemente, me preguntaba qué dirían mis alumnos si les pregunté “¿quién es Ultima? O lo que es más importante, ¿quien es el Ultima en tu vida?”

¿Quién es la mujer o el hombre, en la pared hablando contigo? ¿Quién es ese pariente hace tiempo que quiere usarte como su libro? Si las paredes pudieran hablar… si pudieran hablar fotos.

Tal vez lo hacen.

¿Escuchemos?

¿Quién es o era antecesor con una ráfaga del pasado para capturar? ¿O tal vez es un artefacto?

Compartí la historia antes del viejo rifle que colgaba por encima de la cama del abuelo Chico que estaba explotando con una antigua historia de fantasmas de Wild West. Ultima también era mi abuela Chaya y a veces la abuela Emma.

Madre compartió la historia conmigo cuando mi abuela Emma subió encima de la azotea y colocar la Cruz sobre la iglesia en Encino cuando ninguno de sus hermanos o hermanos en leyes podrían subir hasta allí. Esto fue en la década de 1920 o década de 1930.

Como abuela, me doy cuenta que muy bien seré el Ultima a mi nieto. Tiene la curiosidad de un escritor o un gran aventurero. Muchos de nuestros hijos y nietos también lo hacen.

Pero sólo puede ser depende de nosotros alimentar eso, para abrir la puerta a esa aventura esperando para ser contada y capturado.

Hay una historia dentro de cada uno de nosotros. Pero también podemos sostener la pluma, las páginas sin llenar o historia de otra persona.

Helena Rodriguez es un nativo de Portales. Contactar con ella en: Helena-Rodriguez@hotmail.com
Traducido por Crystal Mondragón

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