Helena Rodriguez: Periodismo y la enseñanza, mis dos pasiones

By Helena Rodriguez

Guest Columnist

Recuerdo cuando estaba en el octavo grado y el estudiante de maestro de mi clase de inglés me entregó mi historia. “He escuchado la historia de La Llorona, también, Helena,” me dijo.

“¡ Buen trabajo!” me felicito. Mis ojos se iluminaron como vi un “mas Ac” roja en mi papel. Casi nunca contenía Acs. No recuerdo el nombre del estudiante de maestro. Ni recuerdo el nombre de mi profesora de inglés regular, de ese año. Sólo sé que nunca me gustaron las clases de inglés… hasta ese día.

En general, sin embargo, el octavo grado fue un año escolar difícil para mí. En ese año tuve mi primer novio y mi primer beso. También conseguí mi primera F. No fui un estudiante de Acs-derechas, pero tuve un temor sano de profesores, padres y el aguijón de la paleta de madera del Sr. Hopper.

Pocos meses antes de eso, después de la escuela, estaba sentada en un escritorio de mi clase de matemáticas. Moviendo mis pulgares y tratando de no mirar a mamá decepcionada cuando la señora Hunt le mostró mis malas calificaciones. “Simplemente no entiendo,” dijo la Sra. Hunt. “Ella comete errores simples. Muchos errores, y aún por otros problemas lo hace, puedo ver que ella sabe hacer fracciones. ”

Ambos acordaron que estaba siendo demasiada descuidada y necesitaba dedicar más tiempo y revisar mi trabajo doblemente.

Había decidido que no valía la pena para jugar mas. Sólo quería estar en la misma clase de matemáticas remediad con una de mis mejores amigas. Muchos de mis amigos estaban en esa clase.

Por supuesto, también podría haber tratado de estar en las matemáticas avanzadas con mi otra amiga. Mientras subía de calificaciones, la clase de matemáticas empezaba a sentirse un poco sola.

Ese año, especialmente la clase de Inglés se sentía sola. Era la primera vez que realmente me pusieron en una clase académica de nivel superior. No hable con nadie en mi clase de inglés avanzado. Pero con el estudiante de maestro, de repente, no me sentía tan sola. Al final del año escolar , algunos de mis amigos no estaban presentes, para el programa de premios, cuando obtuve el segundo lugar para mi historia.

En mi primer año de la escuela secundaria, hice algunas cosas estúpidas, incluyendo fumar cosas que sólo son legales en Colorado y faltar la escuela. Estaba tratando de convivir con la demás gente.

Pero durante mi segundo año, recordé esa historia de “La Llorona” que escribí y que obtuve segundo lugar. Me acordé haber leído la novela de Rudolfo Anaya, “Bless Me, Ultima,” hace dos veranos antes y también decidí que podría escribir “Literatura Chicana”.

Cerca del final de mi segundo año, fui a mi consejera de escuela de la secundaria y le dije que quería escribir para el periódico escolar. No tenia el promedio de calificaciones 3.0,  pero la Sra. Brown me dejo entrar con una base de provisión.

Ese semestre, por primera vez en mi vida, estuve en el honor de B’s y decidí ser periodista. En mi ultimo año de la secundaria, mi maestro de DECA, el Sr. Abbott, me ayudó a completar mi solicitud para la Universidad.

Ahora soy profesora y estoy escribiendo esta columna el 5 de Octubre, que es día del Maestro del Mundo. Yo también soy un periodista veterana; Periodismo, siendo mi primera pasión; la enseñanza, es mi nueva pasión.

Y estoy tratando de aprovechar algo de la motivación mágica que estos maestros me inspiraron. Hay suficiente para todos.

Helena Rodriguez es un nativo de Portales. Contactar con ella en: Helena-Rodriguez@hotmail.com

Traducido por: Crystal Mondragón

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