Helena Rodriguez: Yo era terca como una cabra

By Helena Rodriguez

Guest Columnist

Mama vio el esmalte de unas derramado en la alfombra de la habitación y casi lloro.

Helen! grito, ese grito era solo el comienzo, yo era terca como una cabra.

Después miro el jarabe de chocolate pegado en mi trastero de juguete, esta no es ni la mejor ni la peor descripción de mi habitación cuando yo era chica.

Compartía mi recamara con mis hermanas Becky y Julie (Yolanda y Crisanta nacieron después),.Éramos unas niñas desordenadas pero felices, pero era una tarea diaria tener la habitación  en una condición limpia y saludable.

¿Las personas que viven en una casa desordenada son mas felices que los que viven en una casa perfectamente ordenada?

No, no me malinterpreten no soy una holgazana, incluso ahora de adulta me he convertido en una persona perfeccionista, una perfeccionista con aspiraciones. todavía escucho a mama gritándome.

No puedo salir de casa a menos que mi cama este hecha , si no hago mi cama me siento desorganizada; siento como si mi vida fuera a acabarse. y después de haber vivido sola por mas de un ano, tuve que adaptarme a que  mi hija,  a su marido y mis dos nietos (4 y 18 meses) vivieran conmigo.

A veces  que entro a la sala y veo juguetes y platos  desparramados por todas partes, siento que quiero jalarme  los pelos . pero recientemente me encontré un anuncio en Facebook por Maria Tarkany, una madre que ha comenzado su propia pagina en Internet.

“Una noche después de haber organizado una habitación que había sido usada por los niños,  llore. menciono, que lloro no  porque estaba sucia sino porque estaba tan limpio que ahora iba a extrañar los espárragos, el arroz y las zanahorias que se le Caían a Joey al piso desde su silla,  junto con los juguetes desparramados por toda la habitación. Habrá un desorden dijo, pero son los 15 libros que Neva me

pidió que le leyera, son los trabajos manuales que hacíamos juntas.”

Pensé en la caja llena de juguetes en la sala, pero también podía ver  las cobijitas que corte de una camiseta vieja para las muñecas de mi nieta Gena.  La había visto como cariñosamente cubría a sus muñecas con esas cobijitas.

Y en lugar de ver legos por todas partes, vi la imaginación de Giovanni a todo fulgor, tenia que haber una forma de organizar todo este desorden, pero también había señales de vida, una vida feliz en nuestra casa.

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